En resumen
- Una captura es solo una imagen y puede generarse o editarse sin dejar rastro visible.
- La prueba decisiva es comparar la captura con la base de datos del dispositivo.
- Si es posible, se contrastan los teléfonos de los dos interlocutores.
Cómo se fabrica una captura falsa
Hay aplicaciones y webs que simulan conversaciones con el aspecto exacto de WhatsApp: nombre, foto, horas y confirmaciones de lectura. También basta con editar una captura real con un programa de retoque, o modificar un mensaje propio antes de capturarlo. A simple vista el resultado es indistinguible.
Cómo lo detecta el perito
- Contraste con la base de datos: cada mensaje real tiene un identificador, un remitente y una marca de tiempo en la base de datos de WhatsApp. Si el mensaje de la captura no existe o dice otra cosa, la captura no es fiel.
- Coherencia temporal: las horas deben encajar con los mensajes anteriores y posteriores y con la zona horaria del dispositivo.
- Metadatos de la imagen: fecha de creación, dispositivo, resolución y rastros de edición.
- Detalles de interfaz: tipografías, iconos o elementos que no corresponden a la versión de WhatsApp o del sistema.
- Aplicaciones instaladas: presencia de generadores de chats o editores de imagen.
Los detalles de interfaz o los metadatos son indicios. La conclusión sólida sale del contraste con la base de datos y, cuando es posible, con el teléfono del otro interlocutor.
Si la captura falsa se ha presentado contra usted
Conserve su teléfono tal cual, sin borrar nada, e informe a su abogado para impugnar la prueba. Un análisis de su dispositivo puede demostrar que ese mensaje no existe o que su contenido era distinto.
Vea un ejemplo en el supuesto práctico ficticio n.º 1.